Proyectos / Tejidos

Tejidos
Galería Kin
Septiembre 1998

Textiles
Por: Bertha Teresa Abraham Jalil
UNA URDIMBRE DE ARCOIRIS es la obra que hoy nos presenta Juanita Pérez-Adelman. Violetas, rojos, turquesas y añíles; fucsias, ocres y negro, se conjugan atrevida y armoniosamente en la creación de una mujer lationamericana, cuya sensibilidad ha sabido captar y abstraer los secretos del trabajo centenario de otras mujeres que, al igual que ella, habitaron estas tierras, precediéndola en el tiempo, heredándole el secreto de sus pensamientos, de su ciencia y aún de su cosmovisión, en la red multicolor de sus tejidos.

Es así que esta mujer redescubre y se inspira en la exquisita creación femenina indígena: huipiles, quechquemitls, morrales y fajas surgidos del telar; de las manos ágiles; de la vista aguda, de su coordinación y destreza, que impulsadas por la fuerza y el amor a la tarea, plasman soles, estrellas y diamantes, en brocados y textiles.

Entre esfumatos y tejidos, en composiciones plenas de fuerza, la artista nos invita a reflexionar... a descubrir la maestría que significa el construir el reticulado de la vida. Porque cada pensamiento, cada decisión, cada encuentro, construye en el telar de la existencia un paño de colores y de estilos que conllevan un secreto... ¿Cuál es la urdimbre de mi camino? ¿Cuál el color de mi tejido? ¿Para qué el diseño de mis actos?

La artista recrea en su obra la temática a través de materiales milenarios: tule, hojas de maíz, grana cochinilla, azul añil y amate, construyendo su propio entramado, dando vida a su propio soporte con la técnica de los artesanos de San Pablito, Puebla. Envuelve a esos materiales en su dinámica y al igual que las tejedoras que emplean su energía para crear grecas y cenefas, ella graba, pinta, cose, maneja el fuego, hace incisiones y pule sin temor, arriesgándose, enfrentando el reto de la naturaleza en esos elementos que desde antaño, acompañan a la humanidad.

Surgen entonces poemas formados por colores, texturas que dialogan con el tacto, siluetas que recuerdan los milenios, cuya huella trasciende el paso de los años. Huellas que aparecen en cada hebra y a la vez en sus múltiples encuentros, transformadas en bordados y en tejidos. Lenguaje de seres convencidos, del valor de su mundo y su cultura, que han vencido el desafío de los tiempos.

Cada pieza nos invita a descubrir la experiencia en su creación, a encontrar el espíritu y la estética de las culturas precolombinas, llegadas al presente gracias al cuidado que de ellas han tenido sus herederos en las distintas étnias. Conceptos y valores que hoy en día, en esta nueva realidad global, requieren de cuidado y protección, buscando rescatar su universalidad, surgida de su propia individualidad.

La obra convida al deleite, al disfrute de nuestro origen, de nuestros valores y creaciones: de todo aquello que hace que Latinoamérica sea América Latina, y a la vez parte única de la humanidad.

Juanita sintetiza su visión de esta urdimbre en uno de sus “Libros” parte de la muestra. Sus bellas páginas compuestas por collages y múltiples tonalidades invitan a la introspección. En ellas nos habla de “hilos envueltos en melancolía”, “tejidos del corazón palpitando”. Nos dice que “Bailar es tejer los cuerpos”... Comenta del “tejer, bordar, hilar, meditar”. Ante ello, ¿Cómo no reflexionar acerca de los lazos y vínculos lejanos en nuestras relaciones, con quién está a mi lado, con quién comparto espacio y tiempo? ¿Cómo no plantearnos lo maravilloso que podría ser la vida concebida como una danza acompañada, en la que armoniosamente se entretejen los caminos...?

“El arte de Juanita, homenaje a una herencia centenaria surgida de las manos y el talento femeninos, es también un reconocimiento a las raíces, una invitación al encuentro con la identidad iberoamericana y al reencuentro con nuestro propio ser como individuos, en el maravilloso entramado de la vida.”